Rajmohan Gandhi (Foto: Dale Wain)El Profesor Rajmohan Gandhi, Presidente de Iniciativas de Cambio Internacional , se unió al embajador pakistaní Abdullah Hussain Haroon en un llamado conjunto para obtener más ayuda para los que sufren como consecuencia de las catastróficas inundaciones en Pakistán. Esto sucedió durante su participación en una conferencia de prensa conjunta en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el 3 de septiembre. El evento fue ampliamente difundido en los medios de comunicación , sobre todo en el sur de Asia. Lo siguiente fue tomado del discurso preparado por Rajmohan Gandhi.
Participar en este evento es muy significativo para mí. Si bien aún estoy muy sacudido por la magnitud de la catástrofe que ha afectado a Pakistán, estoy más que contento – conmovido – de estar junto al Embajador Hussain Haroon y junto con él hacer un pedido de ayuda para el pueblo de Pakistán.
En Pakistán, el cielo y las montañas se convirtieron en océanos, y el agua se precipitó, tragándose ciudades, aldeas, casas, campos, carreteras, puentes, cultivos, pertenencias, escuelas, hospitales.
Para el sur de Asia, este es el más destructivo y más extendido de los desastres naturales que se recuerdan.
Quiero sumar mi voz a la solicitud de su generoso apoyo para el pueblo de Pakistán, que tanto lo necesita.
Treinta y tres heroicos hombres, atrapados bajo una profunda mina en Chile, han capturado la imaginación de gran parte de América y del mundo. También me preocupan y oro por ellos.
Pero también siento empatía y rezo por los cientos de miles de valientes niños, mujeres, hombres y ancianos paquistaníes que han perdido en cuestión de minutos lo que construyeron durante toda la vida o que heredaron del trabajo de vidas anteriores, y que están dispuestos, no obstante, a hacer frente al futuro. Estoy hablando de millones de personas que aman la vida, no la muerte.
Se dice que una persona muerta es un drama, un millón de muertos es una estadística. En las últimas semanas Pakistán ha sido testigo de un millón de terribles dramas, cada uno de ellos único, cada uno de ellos muy personal, todos ellos envueltos por el shock y el dolor, el coraje y la fe, la esperanza y el amor.
No espero que la comunidad internacional o de los EEUU tome conciencia de todos los millones de dramas individuales Pakistán o dé seguimiento a los sujetos de estos dramas que caminan hacia un futuro oscuro. Pero sí espero y exhorto a algunos de nosotros para nos interesemos por algunas de estas vidas y los apoyemos.
Por suerte, hemos empezado a aprender de los actos de servicio y la entrega de grupo tras grupo de paquistaníes comunes y corrientes, que han llevado alimentos, carpas, medicinas y médicos a los hambrientos, a los enfermos y a las personas sin hogar.
En Pakistán y fuera de él, jóvenes pakistaníes han ejercido un liderazgo increíble. Pakistan Youth Alliance, Youth Catalyst Pakistan, Relief4Pakistan, Mercy Corps Pakistan, y Pehla Qadam (primera fase), formado por estudiantes de derecho paquistaníes en el Reino Unido, son sólo algunas de las entidades organizadoras de socorro. En mi campus de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, la Asociación de Estudiantes Graduados de Pakistán ha realizado una labor tan impresionante que la ciudad acaba de decidir dar a la asociación un premio especial.
Cuando se habla constantemente de los presuntos estados fallidos, ¿no deberíamos reconocer esta notable prueba de la fuerza y la vitalidad de la sociedad pakistaní? Alabemos y honremos la valentía estoica de las víctimas de las inundaciones en Pakistán. Alabemos y honremos también a los numerosos paquistaníes desinteresados y creativos que han ido a brindar ayuda a sus compatriotas afectados. Debemos reconocer también el papel incansable de muchos soldados paquistaníes que están prestando socorro.
Las Naciones Unidas han ayudado, Estados Unidos ha ayudado, pero hacen falta más.
Quedé muy feliz de que el gobierno de la India haya prestado ayuda. Muchos indios también han ayudado de forma individual. Al enterarse de que iba a hablar hoy aquí, Suresh y Vazirani Mala, buenos amigos de Bombay, me pidieron que anunciara, en sus palabras, una modesta donación de $2,500 de ayuda para mitigar los daños en el Sind - como "compañeros sindis", querían que el Embajador Haroon lo supiera.
Debemos reconocer que en esta catástrofe, como en todas las guerras y conflictos, una vez más son los más pobres los que más sufren, perdiendo no una parte de lo que tenían, sino todo lo que tenían. Sus penas son no registradas, su heroísmo es anónimo, su dolor no se recuerda. Rezo para que esta inundación nos ayude en el sur de Asia a reordenar nuestras prioridades.
Ayer recibí el siguiente correo electrónico de un amigo en Peshawar: "En efecto, la naturaleza ha derramado su ira sobre este desgraciado país y debemos preguntarnos por qué lo ha hecho de tal manera que castiga sobre todo a los más pobres. Para nuestras tan llamadas élites, el hecho de que no sean afectadas, debe ser una fuente de vergüenza y culpa en lugar de alivio".
Si los más pudientes del sur de Asia en este momento se sienten tan conmovidos como para acercarse a sus compatriotas más necesitados, entonces habremos sacado algo bueno de esta tragedia.
Permítanme decir que en este momento estoy pensando en un amigo muy querido, el hermano más joven del Embajador Haroon, Hameed, quien ha estado enfermo, pero afortunadamente se está recuperando.
Como historiador, soy consciente de lo que algunos aquí tal vez no sepan, que Yusuf Abdullah Haroon, un gran líder de Sind, y abuelo del Embajador Haroon y de mi amigo Hameed, fue uno de los más cercanos colaboradores políticos del notable fundador de Pakistán, Qaid-i-Azam Muhammad Ali Jinnah. Recordar esto me hace feliz, porque, conocí al señor Jinnah cuando yo era un muchacho. Más tarde, estudié su vida.
Quiero concluir con una cita que dijo Jinnah en Ahmedabad, en India occidental, en 1916, cuando tenía 40 años. Es una cita exacta, pero estoy haciendo dos sustituciones. Diré "El sur de Asia" por "la India" y "Los asiáticos del sur" por la palabra usada por él en 1916, los "indios". Esto es lo que dijo:
"Para que surja una verdadera [Asia del Sur] nueva – un nuevo Pakistán y una nueva India – debemos renunciar a todas las cosas pequeñas y mezquinas. Para redimirse, todos los [asiáticos del sur] deben sacrificar no sólo sus cosas buenas, sino todas esas cosas malas a las que se aferran ciegamente - sus odios y sus divisiones, su orgullo por el cual deberían sentirse completamente avergonzado, sus pleitos y malentendidos. Este sería un sacrificio que a Dios le encantaría."
El escritor, nieto de Mahatma Gandhi y profesor de investigación de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, es el actual Presidente de Iniciativas de Cambio Internacional.
NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.