Tratando con el Capitalismo Extremo y la Avaricia Desmedida

Ahora, tras la crisis financiera mundial, este podría ser el momento para que líderes empresarios y políticos, que tengan una pasión por la integridad, acepten el reto de cambiar, en una escala mundial, el ambiente moral en el que se llevan a cabo los negocios.

El Primer Ministro australiano, Kevin Rudd, en su ensayo ampliamente difundido sobre las causas de la crisis financiera global, señaló "al capitalismo extremo y a la avaricia desmedida". Muchos políticos y comentaristas han dicho lo mismo. ¿Pero cuáles fueron los detonantes de la crisis? Junto a los detonantes ya conocidos cómo las políticas gubernamentales presionando la compra de vivienda propia, la imprudencia de los bancos en el manejo del riesgo y las expectativas poco realistas del alza en el precio de la vivienda – es evidente que la corrupción en el proceso regulatorio de los Estados Unidos ha jugado un papel significativo.

Daniel Kaufmann, alto miembro de la Institución Brookings, escribió en la revista Forbes (27 de enero 2009) que ahora la nueva forma de corrupción es "capturar" o cambiar el sistema regulatorio nacional. La corrupción ha pasado de sobornar a ministros y funcionarios del gobierno a buscar ganar contratos o lograr entrar en el mercado. Las grandes compañías ahora buscan cambiar el sistema regulatorio para que este se ajuste a sus intereses y necesidades.

Según dice, "Existen formas más sutiles de captura y "corrupción legal": esperar que algún miembro de algún órgano del Estado con potestad reglamentaria trabaje en alguna compañía que ejerza "lobbying" (intentar influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses) o contribuir con una campaña poniendo ciertas condiciones. En muchos países esto puede ser legal, aunque no sea ético. En naciones industrializadas, la influencia indebida a menudo es ejercida por poderosos intereses privados, influyendo en las regulaciones, políticas y leyes de la nación".

Kaufmann, ex director del Banco Mundial, aclaró los siguientes puntos:

• En los Estados Unidos, Freddie Mac y Fannie May, las compañías hipotecarias más grandes del mercado de vivienda, "gastaron millones de dólares ejerciendo presión (lobbying) en algunos miembros influyentes del Congreso, pidiéndoles a cambio entre otras cosas, requisitos menos estrictos para las reservas de capital de éstos gigantes hipotecarios".

• Gracias a una vigilancia y regulación poco estricta, la oficina de la Compañía de Seguros AIG en Londres pudo tomar riesgos imprudentes y extremos que eventualmente llevaron a la quiebra a AIG, con sus 100.000 empleados en 130 países.

• En una reunión de 55 minutos, los bancos de inversión más grandes de los Estados Unidos persuadieron a la US Securities and Exchange Commission (Comisión de Valores y Cambios de los Estados Unidos) que disminuyera los requisitos en la regulación permitiéndoles así contraer deudas más altas.

El diario Financial Times de Londres (7 de mayo 2009), reportó que las 25 principales compañías que originaron hipotecas subprime (de alto riesgo) en EE UU – los activos de alto riesgo que desataron la crisis mundial – gastaron, en la última década, aproximadamente $370 millones de dólares en Washington practicando lobbying y en donaciones a campañas, tratando así de impedir regulaciones estrictas para su industria. Bill Buzenberg, quien estuvo a la cabeza del Centro para la Investigación de la Integridad Pública, dijo: "Las desenfrenadas contribuciones políticas y el lobbying masivo provocaron el descuido y la falta de regulación que condujeron a la crisis".

Los líderes políticos y comentaristas de los medios de comunicación, no solo en los EEUU sino alrededor del mundo, abogan por leyes más estrictas que contengan al "capitalismo extremo". Sin embargo puede que no lleguen muy lejos. No en cuanto a la regulación misma, pero sin éxito al enfrentarse con la corrupción en una escala mundial. Hace diez años el Instituto del Banco Mundial estimaba que el soborno alrededor del mundo alcanzaba el trillón de dólares (mil billones). En el 2005, Transparencia Internacional reportó que la corrupción a nivel mundial continuaba incrementándose.

A menos que los gobiernos y las Compañías empiecen a practicar voluntariamente cultura de la integridad, el reglamento por sí solo muy poco podrá cambiar. De hecho, las economías más reguladas son en ocasiones las más corruptas. En 1997, veintinueve de los países más ricos del mundo, firmaron la Convención OECED (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo) en contra del soborno en el extranjero y crearon en sus países leyes que criminalizaban el soborno a funcionarios del gobierno en otros países. Sin embargo, seis años más tarde, no se había penalizado a nadie ni el soborno había disminuido.

Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional, dijo, "Luchar contra la corrupción requiere mucho más que solamente herramientas y programas; se necesitan personas ejemplares que sean inspiración para otros". El año pasado Transparencia Internacional honró públicamente a David Leigh, Editor de Investigaciones del diario The Guardian (Reino Unido) y a Roman Shleynov, Editor de Investigaciones del diario Novaya Gazeta (Rusia), por investigar y penetrar redes secretas para poder desenmascarar la corrupción, desafiando obstáculos burocráticos y el riesgo de recibir acción legal contra ellos.

En el campo político, las "Campañas por unas Elecciones Limpias", que se han llevado a cabo en Taiwán, Brasil, Kenia, Sierra Leona y Las Islas Salomón, son una muestra de lo que se puede hacer. Estas campañas, lanzadas por los grupos locales de Iniciativas de Cambio, han reducido la corrupción en las elecciones, particularmente la perniciosa compra de votos.

Ahora, tras la crisis financiera mundial, este podría ser el momento para que líderes empresarios y políticos, que tengan una pasión por la integridad, acepten el reto de cambiar, en una escala mundial, el ambiente moral en el que se llevan a cabo los negocios.

Brian Lightowler es un australiano comprometido con Iniciativas de Cambio, posee una vasta experiencia en Asia, luchando a favor de la integridad. Es autor del libro "Corrupción: ¿A quién le Importa?", publicado recientemente.

NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.