Bombas y Libros para Afganistán

Construyendo escuelas en el Hindu Kush. Pero la seguridad militar siempre consigue mayor prioridad que el desarrollo, hay dinero para bombas pero no para libros.

La nueva política del Presidente Barack Obama sobre Afganistán, sabiamente incluye a Pakistán, una nación en gran peligro. Esta busca ir más allá de la mentalidad de “la guerra y el terror” – la cual, discutiblemente, ha generado más terror en el mundo en lugar de sanarlo – y confrontar no solo el terrorismo sino las causas detrás de él.

Es evidente en el compromiso de Obama su búsqueda por más recursos (una oleada de US$ 7. billones en ayuda económica) para resolver los problemas afganos: incompetencia del gobierno, cultivo de opio y tráfico de heroína y un ejército pobremente equipado y capacitado. Y para llevar un verdadero desarrollo a las regiones empobrecidas de la región. Como Obama comentó: “Ha habido mucho progreso desde 2001 – después de todo, las niñas han regresado a la escuela. Creo que eso es importante. Como padre de dos niñas, no puedo imaginarme viviendo en una sociedad en la que mis pequeñas hijas no tengan la oportunidad de realizar el potencial que Dios les ha dado.” Lo cual puede ser una mejor referencia del progreso que simplemente la cuenta de los muertos talibanes.

Mientras se alcanza esta clase de progreso, Obama y sus consejeros podrían aprender algo de los 15 años de experiencia de otro norteamericano en la región. En 1993 Greg Mortenson sobrevivió a un atentado fallido en K2, la segunda montaña más alta, únicamente con la ayuda de cargadores pakistaníes. Perdido, muerto de hambre y desorientado, estuvo vagando por una aldea aislada en la montaña, en las montañas de Karakoram. Mientras recibía cuidados para recobrar su salud, se sintió desafiado por los 84 niños que allí había y que no recibían educación, simplemente porque nadie podía aportar nada para poder pagar US$ 1 por día a un maestro. Cuando se fue prometió construir una escuela para ellos. Le tomó tres años escribir 580 cartas individuales a celebridades norteamericanas y empresarios, y vender todo lo que tenía, incluso su tan apreciado equipo de montañismo. Pero lo hizo. Durante el proceso descubrió que había una competencia feroz por las escuelas y la educación en toda la región montañosa al norte de Pakistán.

Desde entonces, con el apoyo de un grupo de norteamericanos, ha establecido 78 escuelas en este territorio prohibido, que vio nacer al Talibán. Dos veces se ha publicado una fetua en su contra por parte de mulás locales, debido a que en sus escuelas las niñas pueden recibir una educación igual a la que reciben los niños. En ambas ocasiones, ha sido salvado por clérigos chiítas quienes han logrado resoluciones en una más alta corte del Sharia, apoyando su trabajo.

p>Durante la Guerra de Indo-Pak sobre Kargil, en 1999, y el inicio de la invasión norteamericana en Afganistán, luego del 11 de Septiembre, él ha arriesgado su vida trayendo alivio y educación a los aldeanos más afectados. Gracias ello, más de una vez pakistaníes y afganos también han arriesgado su vida por salvarlo.

En su libro, Three Cups of Tea (Tres Tazas de Té), que escribió junto a David Oliver Relin, Mortenson cita al analfabeto jefe de la aldea Korphe, cuando fue rescatado: “Aquí nosotros tomamos tres tazas de té para arreglar nuestros asuntos: en la primera eres un extraño, en la segunda eres un amigo, en la tercera eres parte de nuestra familia, y por nuestra familia nosotros estamos preparados para hacer cualquier cosa – incluso morir.”

Estas lecciones, sacadas del trabajo de Mortenson, podrían ser muy importantes en esta situación actual. Resumiendo:

RESPETO : En vez de lanzar juicios arrolladores, Mortenson se dirige a las devotas familias musulmanas, con gran sentido de honor y justicia, quienes desean desesperadamente mejorar su vida y la de sus hijos.

PARTICIPACIÓN: Las escuelas de Mortenson fueron construidas con menos de US$ 20,000 cada una, porque los aldeanos pusieron no solo la mano de obra, sino también su experiencia local para lograr lo máximo con la menor cantidad de dinero. Mientras que la ONG norteamericana de Mortenson los asiste con fondos para libros y maestros, el manejo de las escuelas está en manos de los líderes de las aldeas y personal local.

CUMPLIMEINTO DE LAS PROMESAS: Justo después del 11 de septiembre, Mortenson voló hacia Afganistán y tomó una ruta peligrosa hacia Hindu Kush, para cumplir a la promesa que hizo a los miembros de la tribu Wakhan, quienes viajaron a caballo durante cinco días a Pakistán rogándole que construyera escuelas. Luego de quedar atrapado en un tiroteo entre rivales afganos, comerciantes de opio, Mortenson fue abrazado (literalmente) por un jefe militar regional, Sahkar Khan. “En estas montañas luchamos junto a los americanos contra los rusos”, dijo Khan. “Y a pesar de que hemos escuchado muchas promesas, ellos nunca regresaron a ayudarnos”. Un tema que Mortenson repite varias veces en su libro es que la seguridad militar siempre recibe mayor prioridad que el desarrollo, y que hay dinero para bombas, pero no para libros.

En 2002, luego de que las fuerzas americanas sacaran a los talibanes de Kabul , expulsándolos de sus escondites en la montaña, Mortenson fue elegido por un miembro del Congreso de los Estados Unidos para llevar a algunos militares y civiles al Pentágono. Habló sobre las “legiones de jihadis”, forjadas en escuelas extremistas, las cuales había visto propagarse rápidamente en todo Pakistán, siendo financiadas por Wahhabis sauditas. Por tan solo uno de los 114 misiles Tomahawk que se lanzaron en Afganistán, los cuales costaron US$ 840,000 cada uno, “podríamos construir docenas de escuelas que brindaran una educación balanceada, no extremista, a diez mil estudiantes de toda una generación. Lo cual no creen nos brindaría una mayor seguridad?”, argumentó Mortenson.

Escuelas y seguridad, libros y bombas, democracia y acciones militares decisivas… todo será necesario. Además de varias tazas de té.

Vea una descripción del trabajo de Mortenson en www.threecupsoftea.com

Mike Brown, escritor y capacitador de Australia, en al actualidad asesora los programas en el centro de IdeC en Panchgani, India, incluyendo el programa internacional Acción para la Vida. Como miembro del Comité del Día Nacional del Perdón original, por mucho tiempo ha estado involucrado en el movimiento de reconciliación en Australia, así como en diálogos raciales en los Estados Unidos.

NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.