Entre el Exceso y el Hambre: Alimento, Encrucijada para la Paz

Conference delegates at the lunch provided by a local farmers organisation in the courtyard of the meeting room in Sasso Marconi.Delegados de la Conferencia en el almuerzo ofrecido por una organización de agricultores locales en el patio del salón de ruiones en Sasso Marconi.

Mientras que cada día la crisis financiera roba la atención de los titulares, otra crisis sucede de manera más silenciosa: la crisis de alimentos. En realidad la palabra “crisis” está siendo mal utilizada. No se trata de una situación temporánea, que se resuelve a través de la ayuda de emergencia. Hemos tocado fondo en un sistema podrido, el cual produce tanto excedentes como hambruna. Pero existe una oportunidad en medio de este problema: podemos empezar a ver en otra dirección. Desde el 12 de octubre, agricultores, consumidores y científicos de 11 países europeos, se encontraron en la ciudad italiana de Castel San Pietro, cerca de Bolonia, para discutir sobre los problemas de alimento. El resultado de esta conferencia, una iniciativa de Iniciativas de Cambio Italia, Pace Adesso (una organización italiana por la paz) y CEFA (Comité Europeo para la Capacitación y la Agricultura), fue muy esperanzador: nosotros somos parte de la solución. Irene de Pous reporta:

“Cuando comemos, no nos damos cuenta en la cantidad de cosas que hay detrás de ese acto”, dice Christina Bignardi, iniciadora de la conferencia, en este lugar, a los pies de los montes Apeninos, donde la producción de ‘Prosciutto’, queso Parmesano y vinagre balsámico, que ha sido algo tradicional por siglos, está a punto de cambiar. Ingeniería genética, libre comercio, pesticidas y salud, medioambiente y hambruna: atrás de nuestro plato se esconde todo un mundo en el cual debemos pensar.

“No se trata únicamente de alimento”, dice el co-organizador Piero Parenti, presidente de Pace Adesso. “Estamos hablando de estilo de vida, acerca de qué valores elegimos.” La conferencia se caracterizó por una constante interacción entre problemas a nivel global, la vida personal diaria y una abundante cocina italiana.

Un problema tan complejo no tiene una respuesta simple. Como vimos durante estos días, muchas y diferentes partes juegan un papel importante: agricultores, consumidores, industriales, políticos y científicos.

Como consumidores tenemos un arma muy poderosa: El poder de elegir. Pero, en palabras de Ingrid Franzon, una nutricionista sueca, no se trata solo de un asunto de elección personal, porque las consecuencias de nuestras elecciones afectan a otros. En este contexto, Vicenzo Zacchiroli, alcalde de Castel San Pietro (el patrocinador mayor de la conferencia) habló sobre la “globalización de los problemas… Necesitamos sentirnos como ciudadanos de este mundo”.

Lavinia Sommaruga Bodeo, de Alliance Sud (red suiza de organizaciones de desarrollo) dio un ejemplo práctico. Para crear un sentimiento de solidaridad, ella llevó una delegación de políticos suizos a Níger. “Al ver y experimentar los problemas de hambruna en ese país, conseguimos poner como tema de alta prioridad en nuestra agenda de políticas de desarrollo, la seguridad de alimento”. “Otra importante manera de expresar la solidaridad es a través de nuestra canasta de mercado”, dijo Sommaruga. “Como consumidores podemos asegurarnos de que los agricultores de los países en desarrollo, obtengan un precio justo por sus productos.”

Aditivos alimenticios “no probados”

Nuestras elecciones también tienen consecuencias para las próximas generaciones, afectando su salud y el medioambiente. Concerniente a la fuerte relación entre alimentación y salud, hubo diferentes contribuciones durante la conferencia, entre otras las de Ingrid Franzon y Fiorella Belpoggi, del Centro Europeo de Investigación Ramazzini en Bolonia. Aunque no todo el mundo lo aplique, es de conocimiento general que una buena dieta es importante. Pero ambas conferencistas dieron presentaciones alarmantes. Según Belpoggi, existen muchas substancias químicas en nuestros alimentos que no han sido adecuadamente probadas. Por ejemplo, el aspartame, el cual, de acuerdo a su investigación, es una amenaza para la salud y produce cáncer. Franzon mostró que el uso de pesticidas en los últimos cincuenta años no solo ha degradado el valor nutricional de los alimentos, sino que cada vez ha causado efectos dañinos en la salud. Enfermedades como el Síndrome de Fatiga Crónica (ME o CFS, por sus siglas en inglés), el Síndrome de Intolerancia Química Múltiple (MCS, por sus siglas en inglés) y alergias, pueden verse como los “canarios amarillos” de nuestro mundo. (En las minas, los canarios amarillos se utilizaban como advertencia temprana del agotamiento del oxígeno.)

Preparation team for the conference in the office of CEFA with Mr Bersani. Left to right: Hennie de Pous, Frieda Thaler, Johannes de Pous, Cristina Bignardi, Claude Bourdin, Giovanni Bersani, Piero Parenti.Equipo de prepración de la conferencia en la oficina del CEFA con el Sr. Bersani. De izquierda a derecha: Hennie de Pous, Frieda Thaler, Johannes de Pous, Cristina Bignardi, Claude Bourdin, Giovanni Bersani, Piero Parenti.

Alimentos GM – ¿buenos o malos?

Algunos problemas están más allá de los consumidores, como la ingeniería genética. Para nuestra decepción, ni los científicos son capaces de darnos una respuesta clara. Dos científicos nos dieron puntos de vista opuestos. De acuerdo con el Profesor Silviero Sansavini, de la Universidad de Bolonia, el debate acerca de los alimentos genéticamente modificados (GM), es más político que científico. Sansavini dijo que la amenaza a la salud y al medio ambiente es “una posibilidad remota”, y resaltó la diferencia entre empresas multinacionales que abusan de la tecnología, como la firma biotecnológica Monsanto, y la tecnología en sí.

El Profesor Giorgio Celli, de la misma facultad, se opone tajantemente a la tecnología. “Las consecuencias no están claras. Es un experimento que no puede ser revertido.” Celli también dice que el debate científico sobre ingeniería genética no es confiable. “La investigación está siendo financiada por las industrias.”

Perjudicial o no, los consumidores tienen el derecho de saber si los alimentos que adquieren son genéticamente modificados. Este derecho a elegir, y de saber lo que se está eligiendo, se vuelve más y más importante debido a la complejidad de la producción de alimentos y el aumento de la cadena alimenticia. David Cuming, de Canadá, luchó durante años para que se etiquetaran los alimentos genéticamente modificados. La fuerte resistencia que encontró de parte de países como Estados Unidos, Canadá y Argentina, y de compañías como Monsanto, despierta dudas. ¿Por qué a los consumidores no se les permite saber si sus alimentos están genéticamente modificados?

Conference delegates visit the farm of Cristina Bignardi in the Appenine mountains.Delegados de la Conferencia visitan la granja de Cristina Bignardi en las montañas Apeninas.

El papel de los agricultores

De ser consumidores al papel de agricultores. Con el eslogan “No más guerra, no más hambre”, después de la II Guerra Mundial, una política agrícola conjunta se convirtió en un importante pilar de la integración europea. ¿Podrá una vez más la agricultura ser la base de integración que termine con el hambre, en el mundo actual y a nivel global?

Para esto parece necesario un nuevo concepto sobre alimentación y agricultura. “Alimento no es lo mismo que comercio. Una política agrícola no debe ser asunto de economía, sino de ética”, dijo Claude Bourdin, del programa Diálogo Internacional de Agricultores de IdeC.

En los años 80, muchos países en desarrollo se vieron forzados a cambiar la producción de alimentos por la producción de productos de exportación, como el café y el cacao. En su discurso, el ex senador, Giovani Bersani, de Italia, explicó como esta política impactó negativamente las regiones agrícolas en los países pobres. “Para alimentar esos seis billones de bocas, se necesita una nueva política internacional. Esta política deberá incluir y empezar con los agricultores, quienes juegan un papel clave”, dijo Bersani, quien durante toda su vida política ha trabajado en estos temas.

Esperamos que las contribuciones del Diálogo de los Agricultores, que comprenden agricultores de Inglaterra, Francia, Suiza y Polonia, destaquen un punto básico: que la tarea más importante de los agricultores de todo el mundo es producir el alimento necesario. Los sistemas subvencionados, el comercio desigual y la especulación, han colocado una nube sobre esto. Es hora de que los agricultores produzcan nuevamente alimento para sus mercados locales. En los países pobres los agricultores pueden ser un motor para el desarrollo. Pero también el países occidentales, los agricultores continúan jugando un papel clave. Además de producir alimentos, la agricultura está profundamente relacionada con la cultura y la identidad de una región.

Una reunión con representantes locales en Sasso Marconi, en los Apeninos, nos demostró que se necesitan muchas más advertencias. Nos contaron que en su área agrícola el número de agricultores ha disminuido de manera significativa. Así que, a través de diferentes iniciativas, ellos tratan de dar una identidad distintiva a sus productos, dando así más valor a sus agricultores. Además están promoviendo un nuevo estilo de vida como consumidores. Un representante local lo llamó “un paquete completo”: alimento, salud, cultura y justicia (internacional).

Nos enfrentamos a un gran desafío: ¿Cómo alimentar a todas las bocas del mundo y, al mismo tiempo, crear una medioambiente saludable, dejando algo para las futuras generaciones?

Encuentros tales como esta conferencia, son de suma importancia para pensar acerca de este desafío. Después de todo, todos somos parte de la solución, pero no podemos hacerlo solos. El diálogo entre agricultores, consumidores, activistas del medioambiente y científicos, es fundamental para tener una visión realista y dos los primeros pasos hacia la solución.