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Avanzando Hacia la Reconciliación – Encuentro en Kenia
![]() Ann Njeri
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“Cuando tratas de alcanzar la reconciliación, ¿qué buscas? ¿Verdad, misericordia, perdón o justicia?” Esta fue la desafiante pregunta que desató un acalorado diálogo en una de las sesiones del encuentro que se llevó a cabo del 30 de mayo al 2 de junio de 2008 en Nakuru, Kenia.
Asistieron 30 participantes provenientes de Kenia, más dos de Uganda y uno de Tanzania. También estuvo presente en el encuentro el Reverendo Stphen Mburu, cuya iglesia fue quemada durante la violencia post-elecciones, incendio en el que murieron más de 35 mujeres y niños.
Mentes y almas estuvieron enfocadas sobre todo en el tema de reconciliación, una herramienta vital para Kenia en este momento. Experiencias personales y aprendizajes, especialmente relacionados con la violencia que se dio en el país después de las elecciones, fueron compartidas en un ambiente de confianza y respeto. Se podía sentir, casi tocar, el dolor, la ira y el odio en los corazones de algunos participantes quienes habían sido víctimas directas de la violencia. El temor de una generación contaminada y la necesidad de una vasta descontaminación debida al odio que se puso de manifiesto en enero, fue expresado de esta manera: “Mi hijo ha estado portando armas imaginarias y dice ‘Vamos y matemos a los Kikuyos’”, fue el compartir de una mujer con el corazón lleno de dolor.
El hecho de que el encuentro tuvo una buena representación de Kikuyus y Kalenjins, los dos protagonistas de los choques entre tribus, fue una buena razón para que algunos se sintieran incómodos al principio. “Cuando me invitaron a este encuentro, tuve mis reservas y me preguntaba si sería capaz de estar e interactuar con personas que considero mis enemigos”, dijo una joven mujer.
Luego de pasar varias horas escuchando y compartiendo con empatía las historias de la gente y comprendiendo “la otra parte”, empezó ha darse la sanación y la reconciliación. Un hombre kalenjin, quien junto a otros tres tuvo que pagar con vacas a su comunidad para que les perdonaran la vida por haber ayudado a proteger a algunos kikuyus en su área durante la violencia, no pudo resistir la necesidad que tenía de pedir perdón en nombre de su comunidad. “Quiero pedir perdón a los kikuyus en nombre de los kalenjins. Ellos han hecho algo totalmente inhumano hasta el límite de incendiar una iglesia llena de niños y mujeres inocentes. No saben cuánto lo lamento”, dijo.
Un hombre, quien llegó lleno de amargura, y quien aun sufría de un terrible dolor en el tobillo debido a la herida que le causó una flecha envenenada, cuando abandonó el lugar era un hombre diferente y dijo lo siguiente: “Mi corazón ha sido sanado. Si ahora me dan un arco y una flecha yo dispararé en diferente dirección, opuesta a la que hubiera disparado cuando recién llegué a este lugar. Ahora soy un soldado, pero un soldado diferente; ¡soy un soldado de Paz!” Todos pudieron darse cuenta que esas palabras venían de lo más profundo de su corazón.
La iglesia del Reverendo Mburu se encontraba llena de mujeres y niños cuando fue incendiada, él fue golpeado brutalmente y perdió ocho dientes de la mandíbula inferior. Fue llevado al hospital más cercano luego del incidente, donde le doctor, quien era kalenjin, no tuvo ninguna compasión por él y le cosió la cabeza con el hilo equivocado y sin ninguna anestesia. Como consecuencia aun está padeciendo por eso y necesita una operación de la cabeza. Este mismo pastor, quien solo se dio cuenta que ya era año nuevo después de tres semanas, está ahora de regreso en su cargo, predicando el perdón: “Desde el 1 de enero, esta es la primera vez que mi corazón, mi alma y mi cuerpo han sido tan felices, yo aún cargaba con resentimientos. He sentido la gran necesidad de dejar ir esos sentimientos de mi corazón y perdonar completamente”, dijo.
Gran parte del encuentro fueron momentos de sanación y esperamos que tenga un efecto multiplicador mucho mayor. Uno de los jóvenes tomó la decisión de no guardar ese mensaje para él solo, “Luego de abandonar este lugar iré directamente y pasaré dos noches en la casa de algunos amigos. Conozco lo resentidos que tienen hacia cierta tribu. Quiero ir y ser un instrumento de paz. Los animaré para que piensen en el perdón. Me siento muy inspirado”, dijo durante la sesión de cierre.


