Sanar las Divisiones – Una Carrera Desafiante

Sanar las divisiones entre los musulmanes y no musulmanes requerirá del talento, la valentía, la imaginación y la sensibilidad de muchas personas de ambos lados, y se necesitarán las bendiciones del Todopoderoso.

La filme anti-islámico Fitna, del parlamentario holandés de derecha, Geert Wilders, es sumamente preocupante e inquietante, pero también pone en movimiento a muchos en varios países para construir puentes de reconciliación. Este comentario fue tomado de un discurso de Rajmohan Gandhi en Oxford en la Oxford Union Society, en 2005 – pero lo que él dijo en esa ocasión sobre las relaciones entre el mundo musulmán y no musulmán, aún tiene gran relevancia para la situación actual.

Hoy en día, en nuestra era de aparente choque de civilizaciones, muchas personas que viven en democracia ven a las poblaciones de las tierras musulmanas como defectuosas, aún cuándo en muchos casos se mantienen las buenas relaciones con los gobernantes de tierras musulmanas, por un interés comercial. Los líderes electos en el Mundo Occidental no relacionan directamente el terrorismo con el Islam. Pero muchas personas influyentes en los Estados Unidos y Europa sí lo hacen, incluyendo figuras prominentes de algunas iglesias, reconocidos intelectuales, escritores populares y personalidades con frecuencia son invitados para participar en programas de radio y televisión.

Como resultado, un creciente número de personas en el Occidente están convencidos de que el problema se encuentra en el Mundo Islámico – que el terrorismo y el Islam están fuertemente y totalmente inter-relacionados. Tal pensamiento en algunas partes del Mundo Occidental tiene su contraparte en el Mundo Islámico, quien ha sido persistente en su propaganda negativa acerca de los cristianos y las Cruzadas, los judíos y el Sionismo, y contra los americanos y los europeos. El resultado ha sido la desconfianza entre individuos y la posibilidad de la enemistad entre ellos.

Las hostilidades de 1914-19 y 1939-45 fueron llamadas guerras mundiales, pero cualquiera de las actuales guerras entre islámicos y el resto, será una guerra mundial en un sentido más completo. Y esta será una guerra de personas contra personas, civiles contra civiles.

Cuando escuché el argumento acerca de la naturaleza defectuosa del Islam, recordé las caras y las vidas de musulmanes que conozco, recordé imágenes de musulmanes hincados en oración, o alzando sus manos suplicando a Dios, o llorando a sus muertos o heridos en esas frías regiones golpeadas por el terremoto, y me pregunto si yo realmente podría creer que el Islam, tan practicado por muchos, fuera particular y peculiarmente defectuoso. Bueno, yo realmente no lo creo.

Las doncellas musulmanas ríen, los niños musulmanes también juegan, y todos los musulmanes, Sunitas y Chiítas, se sienten agradecidos por las alegrías humanas más importantes. Odian el terrorismo así como lo odia cualquier otro en el mundo, y quizás aún más, pues más musulmanes que no musulmanes han muerto a causa de actos terroristas.

En Ruanda, en 1994, algunas masacres se dieron incluso en iglesias. ¿Convierte esto los asesinatos de Ruanda en un crimen cristiano? Cuando en los años 70, Camboya budista fue el lugar de los campos de muerte, ¿reflejaron estos actos un desperfecto innato en el Budismo? Cuándo, hace un par de años, casi todos los miembros de la familia real del Reino Hindú de Nepal fueron muertos a balazos, y más tarde, un gran número de campesinos y agentes de seguridad fueron muertos de la misma forma, ¿se culpó al Hinduismo? En realidad, ¿fueron las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, un resultado del Cristianismo?

Que la religión es un elemento en la compleja historia de la violencia moderna, es muy cierto; pero debemos tener cuidado antes de decir con total seguridad que más que el nacionalismo herido, más que la desesperación, más que la dignidad quebrantada, más que la vergüenza, más que el miedo, es la religión en general y una religión en particular, la que llena el corazón de odio y está resuelta a destruir a otros y a destruirse a sí mismos.

Hoy en día muchas personas en diferentes países del mundo aceptan que todos son inocentes mientras no se compruebe lo contrario, un musulmán es culpable a menos que él o ella demuestren su inocencia. Muchas personas en el mundo han dado una vuelta en U es su ética. Gobiernos, oficiales de migración, agentes de la policía, los cobradores en los mostradores de facturación, los propietarios, reporteros de los periódicos, conductores de taxi y empleados, por lo menos notan mentalmente, si no es que hacen algún gesto visible o audible, cuando descubren que la persona con la que están tratando es un musulmán.

Sanar las divisiones entre los musulmanes y no musulmanes requerirá del talento, la valentía, la imaginación y la sensibilidad de muchas personas de ambos lados, y se necesitarán las bendiciones del Todopoderoso. No presento esta división como el único problema que enfrenta el mundo. Siento también, dentro de otras cosas, a África y a los africanos, y me sacude el pensar que ese continente perderá gran parte de su población debido al Sida y otras enfermedades mortales.

Lo que sí sé es que estos grandes cuestionamientos están en la mente de los mejores jóvenes del mundo. También sé que involucrarse en estos asuntos y buscar sanar estas divisiones o buscar solución para estos problemas, es una opción vocacional. Una decisión por buscar nuestro más alto y profundo llamado – a hacer la voluntad de Dios en vez de nuestra propia voluntad – es una opción vocacional. Es un compromiso que puede entretejerse con otras carreras y opciones vocacionales.