Conversación Honesta Sobre Raza

Rob Corcoran y Audrey Burton

Rob Corcoran y Audrey Burton

Rob Corcoran, hombre modesto, de voz suave con un acento que lo traiciona y muestra su origen escocés, Director Nacional de Iniciativas de Cambio, EEUU, conversa con Mike Lowe.

Cuando Rob y Susan Corcoran llegaron por primera vez a Richmond, Virginia, a principios de los años 80, fue "como llegar a Marte", dice Rob. Como antigua Capital de la Confederación del Sur durante la Guerra Civil, era muy tradicional y conservadora. "Rápidamente la juzgué", admite. La ciudad creció mucho durante el Siglo XIX gracias al tráfico de esclavos – herencia que aún afecta las relaciones entre comunidades. Ser extranjeros fue una bendición, pues sin esa carga histórica nadie les etiquetaba.

La primera noche en su nueva casa una vecina afro-americana tocó a su puerta para darles la bienvenida. Con mucha experiencia en trabajo comunitario y una profunda fe, Audrey y su esposo Collie rápidamente se convirtieron en buenos amigos y colegas cercanos de los Corcoran en su trabajo en Iniciativas de Cambio. "Fue un enorme regalo", dice Rob. "Ellos y otros afro-americanos se arriesgaron a ser malinterpretados por su propia comunidad por identificarse con el trabajo que intentábamos hacer." Pocos años antes, Henry Marsh, había sido electo como el primer alcalde negro de la cuidad y su visión era que Richmond fuera un modelo de integración racial. El pequeño equipo de IdeC le ofreció su ayuda.

Rob aprendió mucho de John Coleman, predicador negro y "pionero de la reconciliación". Coleman, alcohólico rehabilitado, "fue siempre tan honesto acerca de él mismo y de sus propias luchas que inspiraba confianza". Unas de sus frases eran, "Debes construir un puente de confianza suficientemente fuerte que aguante con la verdad que quieres comunicar", y, "Si quieres construir puentes debes estar preparado para que caminen sobre ti."

Esto se ha convertido en el sello del trabajo de Esperanza en las Ciudades (HIC por sus siglas en inglés) – lanzado en 1990 con el fin de reunir políticos, empresarios y líderes comunitarios para trabajar en conflictos reciales. Los métodos que utiliza HIC son: conversaciones honestas, responsabilidad personal y actos de reconocimiento.

Las conversaciones honestas buscan crear espacios para que personas de diferentes razas, nivel económico y preferencias políticas, se sientan bienvenidos y escuchados. "Existen muchos esfuerzos por la justicia racial que sólo se quedan en sermón", explica Corcoran. "El hecho de que en HIC tanto liberales como conservadores puedan ejercer liderazgo en el trabajo por la reconciliación racial y la justicia es algo muy importante si queremos provocar un cambio profundo". El término "conversaciones honestas" ha encontrado su espacio en el vocabulario del diálogo racial en todo el país, en parte gracias a que HIC fue invitado para ayudar a diseñar la guía de diálogo para la iniciativa sobre reza del Presidente Bill Clinton.

Aceptar la responsabilidad personal, significa dejar atrás la victimización, la negación y el culpar a otros.

Los actos de reconocimiento, convirtieron a HIC en el pionero de las "caminatas por la historia" – reales o metafóricas. Los visitantes de Richmond pueden caminar el "sendero de los esclavos", desde los muelles hasta el mercado donde estos eran vendidos. Alex Wise, fundador del Centro de la Guerra Civil Americana en Richmond, dice que HIC ha traído el regalo de la "imaginación histórica" a la ciudad. Reconoce que la visión del Centro – que cuenta la historia de la Guerra Civil desde tres perspectivas: Unionista, Confederada y Afro-Americana – no hubiera sido posible sin el diálogo comunitario que ha facilitado HIC.

"Uno de los diálogos más importantes se dio cuando algunos afro-americanos se arriesgaron a encontrase con aquellos que honran la memoria de la Confederación", dice Corcoran. La reverenda Paige Chargois, descendiente de esclavos, visitó a la expresidenta regional de las Hijas Unidas de la Confederación. De inmediato se encontró con la tan odiada bandera de la Confederación y un escrito sobre los "hechos" de la historia confederal. Estuvo tentada a gritar, "¡Señora, llevo sus 'hechos' sobre la espalda!" Pero se contuvo y escuchó, y comenzó a comprender que para aquella mujer la bandera de la Confederación representaba pérdida y dolor – mientras que para Chargois era un símbolo de opresión. Cuando Chargois abandonó lo casa, descubrió que todo su odio hacia esa bandera había desaparecido.

"No puedes justificar ningún sistema de opresión", dice Corcoran. "Pero algunas personas han encontrado la manera de empatizar a un nivel humano, lo que permite a los otros entrar en el diálogo."

Desde un principio HIC fue un esfuerzo de equipo. "No conocíamos mucho cuando recién llegamos, realmente necesitábamos motivar a otros.", dice. "Mi inclinación natural hubiera sido trabajar solo, de manera de no tener que tratar con 'gente difícil' y trabajar a mi manera. Pero lo que me dio energía y me mantuvo trabajando en equipo, fue el increíble grupo de personas comprometidas con el proyecto. Compartir esta experiencia y sus dificultades crea un vínculo especial."

En un grupo tan diverso tienes la oportunidad de aprender y crecer. "Recuerdo que cuando evaluamos nuestro proceso de formación de equipo un afro-americano me dijo, "Tú escondes tus verdaderos sentimientos para ejercer control." Esto fue un choque para mí. Lo que yo pensaba era simplemente discreción escocesa, había sido interpretada por alguien de otra cultura como control."

Diálogos para construir

Diálogos para construir "movimientos de cambio" sostenibles

En 1998 HIC recibió una donación muy generosa de parte de la Fundación Kellogg, para expandir su trabajo en otras ciudades del país. Habiendo desarrollado un proceso efectivo de diálogo en Richmond, el equipo descubrió que se necesitaba todo un conjunto de destrezas para construir "movimientos para el cambio" sostenibles en cada ciudad. "Existen muchas dificultades en la vida comunitaria", dice Rob. "Pensar sobre los problemas de la formación de equipos es importante." De esta experiencia nació el programa Conectando Comunidades, que lleva tres años ofreciendo capacitación en esas destrezas. "La destreza fundamental es construir la confianza, tomar suficiente tiempo para explorar los valores y la forma de vida que nos permite lograrlo."

Durante los últimos tres años el trabajo de HIC en Richmond se ha enfocado en la educación pública. "Las escuelas están más divididas por raza, clase y nivel económico que hace 20 años. Más de la mitad de niños de escuelas públicas en el sur son pobres. ¿Cómo lograr escuelas integradas?" Los tres hijos de los Corcoran asistieron a escuelas públicas – obteniendo así lecciones invaluables al ser parte de una minoría y enfrentando la diversidad. Reflexionando sobre esta experiencia, Susan Corcoran lanzó esta pregunta la cual utilizan en HIC para desafiar a las comunidades: "Si cada niño fuera mi hijo, ¿qué haría diferente?"

"Pasamos mucho tiempo elaborando preguntas que nos conduzcan a una buena conversación", dice Corcoran. "Debemos dejar atrás la mentalidad acusadora porque esta simplemente no compromete a la gente. En su lugar queremos lanzar un cuestionamiento moral, de tal manera que todos deseen ser parte de la solución."

Cuando 450 personas asistieron al Día Metropolitano de Richmond, organizado en noviembre por HIC para considerar el futuro de las escuelas regionales, "sabían que se encontrarían con gente que usualmente no ven", dice Rob. Crear el ambiente seguro para que personas de diferentes procedencias puedan cuestionarse profundamente a sí mismos, se ha convertido en el sello de HIC. "Veo a HIC cada vez menos como un programa y más como un proceso", concluye.